Pero entonces, alguien puede hacer algo por simple aburrimiento... pues el hombre... prefiere actuar como le viene en gana que hacerlo como le indican la razón y el interés... Nuestra propia e ilimitada elección; nuestro capricho, ya sea el más descabellado; nuestra fantasía que puede a veces volverse frenesí - ésa es la ventaja más ventajosa que no puede ajustarse a tabla alguna...-. Un hombre puede desear para sí , y a plena conciencia, algo dañino y estúpido o completamente idiota... para dejar claro que está en su derecho de desear aún las cosas más tontas.