Somos tribu, y la letra, con sangre... nos da asco. Quiero leer sin más motivo que leer, para ser un poco más persona, una persona que se parezca lo más posible a mí. Leer para perder inercia, para ganar inquietud. Cuando abro un libro tengo la impresión de que se está escribiendo mientras yo lo leo y, escritor ocular, me siento más y más grande. Porque la verdad estará en los números, pero el secreto en las palabras.