"Todo eso que tanto nos gusta" de Pedro Zarraluki
Me contó que Marcelo habÃa defendido que ardorosamente que a él le parecÃa mucho más real Macondo que Bratislava, por el mismo motivo por el que habÃa estado una semana entera en Vetusta, pero que morirÃa sin conocer Oviedo salvo que sucediera un milagro. [...] Tomás, con la misma sonrisa ausente con que nos explicaba a Cristina y a mà los platos que descubrÃa con David, me contó que Marcelo se habÃa superado a sà mismo explicándoles cómo era Opar, la ciudad perdida en la jungla africana que guardaba en sus criptas los tesoros de la Atlántida, donde Tarzán dejó de saber quién era, y que la mujer maravillosa habÃa estado apasionadamente de acuerdo con él en que era mucho más interesante cualquiera de las ciudades invisibles de Italo Calvino que Kisangani, Bangalore o Cochabamba, aunque tuvieran nombres muy bonitos. "Desde que leo tanto me mareo un poco -habÃa concluido Marcelo-, pero tengo la sensación de que puedo abarcar el mundo entero en la palma de la mano."












