Son de Almendra, de Mayra Montero
El mismo dÃa en que mataron a Umberto Anastasia en Nueva York, escapó un hipopótamo del Zoológico de La Habana. Puedo explicar esa conexión. Nadie más puede hacerlo, sólo yo, y aquel sujeto que cuidaba de los leones. Se llamaba Juan Bulgado, pero preferÃa que lo llamaran Johnny: Johnny Angel o Johnny Lamb, todo dependÃa de su estado de ánimo. Además de darles de comer a las fieras, se encargaba del matadero, ese hediondo rincón donde sacrificaban a las bestias que servÃan de alimento a los carnÃvoros. Una larga cadena de sangre. El zoológico es eso. Y la vida, a menudo, también lo es.












