Secciones especiales:
Escritores de la tribu
Cartagena, 24 de marzo de 2011, Belén Gopegui está con nosotros en el Premio Mandarache presentando Deseo de ser punk (Anagrama, 2009). Qué escritora, qué mujer... qué despliegue de poder exquisito en las palabras.
Os dejamos como testimonio este vÃdeo de un minutito.
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Escritores de la tribu
Aquà tenéis un minuto del encuentro que David Monteagudo mantuvo con 500 lectores de secundaria el 15 de marzo de 2011 a propósito de su novela Fin (Acantilado, 2009), candidata al Premio Mandarache 2011.
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Escritores de la tribu
Extracto en vÃdeo de un minuto sobre el encuentro que la escritora Rosa Huertas mantuvo el 14 de enero de 2011 en Cartagena con cientos de lectores del Premio Hache.
"Descubrà un libro que me gustó y ese fue el hilo del que tirar"...
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Escritores de la tribu
Un extracto del encuentro de Miguel SandÃn, finalista candidato al Premio Hache 2011 por su novela "Expediente Pania", con 600 lectores adolescentes del jurado.
Cartagena, 2 de diciembre de 2010
Julien Green escribió que la imaginación es la memoria de lo que no sucedió nunca; y nosotros añadimos, pero debió suceder. Es un acto de rebeldÃa frente a esa realidad cotidiana que impone a los hombres una manera de vivir y de comportarse que nada o casi nada tiene que ver con lo que de verdad desean o son. La imaginación es como ese doble enmascarado que en los relatos de aventuras abandona el ámbito de seguridad de la casa y se escapa aprovechando la noche por los tejados. Nos promete el mundo de las ventanas iluminadas, de los tesoros que brillan en la oscuridad, de los amores prohibidos. Es decir, todo lo que sin duda merecimos pero no llegamos a tener.
Cuando miro hacia atrás, recuerdo que Los crÃmenes de Oxford la concebà inicialmente como una novela por entregas, que se publicarÃa en un portal para estudiantes de los colegios secundarios. Ese primer proyecto se desvaneció y yo seguà pensando y escribiendo muy lentamente esta novela durante dos años más, hasta terminarla. Me parece increÃble ahora el camino recorrido, y que empiece a vivir esa otra vida que es el cine, ya fuera de la envoltura de las palabras.
En una ocasión, uno de mis alumnos me preguntó, al verme siempre con un libro en las manos, por qué me gustaba tanto leer, y le respondà que por la misma razón por la que me gusta respirar, porque me resulta necesario para vivir.
Y además es una vida especialmente buena, especialmente intensa. Cuando encuentras uno de esos libros que te tocan por dentro, que te atrapan, que te meten de cabeza dentro de sus páginas, sientes algo que se parece bastante a estar enamorado: te cuesta horrores separarte del libro, y durante todo el dÃa estás deseando volver a quedarte a solas con él.
Hay gente (demasiada gente, quizá) que usa las palabras sin llegar a reflexionar sobre ellas. Que se las pone en la boca como quien se pone una camisa sobre el cuerpo o como se calza unos zapatos. Aunque, pensándolo bien, la comparación que he usado quizá no sea la mejor, porque esas personas que no piensan en las palabras sà que se preocupan de que el color de la camisa combine con los pantalones, o de que los zapatos que se calza no estén desagradablemente sucios.
Queridos amigos:
Me parece magnÃfico el programa Tú lees, tú decides; que se inicia hoy dÃa para promover la lectura entre los jóvenes. Nada me parece más importante que el objetivo que se han propuesto. La idea central de esta campaña deberÃa orientarse a convencer a los jóvenes que la lectura es, antes que nada y sobre todo, un maravilloso placer, un entretenimiento que enriquece la vida de las personas y que estimula su sensibilidad y su imaginación.